FARIZON: Carga rápida y regulación: el nuevo eje estratégico de las flotas eléctricas en Colombia. La movilidad eléctrica en Colombia atraviesa una etapa decisiva.

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La estandarización de conectores avanza en el país y redefine la productividad, planificación y competitividad del transporte comercial eléctrico
El crecimiento del parque automotor electrificado ya no depende únicamente de la oferta de vehículos, sino de la consolidación de una infraestructura de carga interoperable, estandarizada y preparada para soportar operaciones comerciales intensivas.
En este contexto, el Ministerio de Minas y Energía avanza en lineamientos técnicos orientados a homologar los conectores utilizados en estaciones de carga pública, con énfasis en estándares internacionales como el Tipo 2 y su variante de carga rápida. El objetivo es claro: construir una red nacional más homogénea y confiable que permita el crecimiento sostenible de la electromovilidad, especialmente en el segmento comercial.
Interoperabilidad: la variable crítica para las flotas
Uno de los principales retos para la adopción masiva de vehículos eléctricos ha sido la falta de interoperabilidad entre cargadores y marcas. En el uso particular, los tiempos de carga suelen integrarse a rutinas nocturnas o domésticas; sin embargo, en el ámbito empresarial la lógica es distinta.
Las flotas de vans, camiones y vehículos de reparto operan durante gran parte del día. Cada minuto de inactividad impacta directamente la planificación de rutas, la eficiencia logística y la rentabilidad del negocio. En ese escenario, la compatibilidad entre infraestructura y vehículo deja de ser un detalle técnico para convertirse en un factor estratégico.
La propuesta regulatoria en desarrollo plantea que las nuevas estaciones públicas adopten conectores estandarizados alineados con normas internacionales, lo que facilitaría su uso por diferentes marcas y aplicaciones. Esto permitiría a las empresas planificar con mayor previsibilidad, reducir riesgos operativos y evitar inversiones fragmentadas en infraestructura privada incompatible.
Carga rápida y productividad operativa
Desde el punto de vista técnico, la carga rápida es uno de los elementos determinantes para la viabilidad del transporte eléctrico comercial. Recuperar autonomía en tiempos reducidos significa maximizar la utilización diaria del vehículo y minimizar ventanas improductivas.
En ese sentido, los vehículos comerciales eléctricos de Farizon están desarrollados para operar bajo infraestructura estandarizada y con compatibilidad para sistemas de carga rápida. Esta característica permite integrarlos a esquemas logísticos donde la eficiencia temporal es prioritaria.
“Cuando hablamos de vehículos comerciales eléctricos, la conversación no puede quedarse solo en sostenibilidad. También debe centrarse en productividad, tiempos de operación y eficiencia. La estandarización de la infraestructura de carga en Colombia va en la dirección correcta, porque permite que las flotas se planifiquen mejor y operen con mayor previsibilidad”, explica Felipe Negret Hidalgo, gerente de marca de Farizon Colombia.
Regulación como catalizador del mercado
El avance normativo representa una señal clara para el sector empresarial: la electromovilidad comercial deja de ser un escenario futuro para convertirse en una opción real de operación diaria.
Contar con reglas claras sobre interoperabilidad no solo impulsa la confianza en la inversión, sino que también reduce barreras de entrada para nuevas empresas interesadas en electrificar sus flotas. Además, promueve un ecosistema más competitivo donde fabricantes, operadores de carga y compañías logísticas pueden articularse bajo parámetros comunes.
La estandarización, en este sentido, no es únicamente una cuestión técnica; es una herramienta de política pública que impacta directamente la estructura de costos, la planificación operativa y la transición energética del país.
Más allá de las emisiones
A medida que Colombia fortalece su red de carga pública y define lineamientos claros para la interoperabilidad, la movilidad eléctrica comercial se perfila como una solución integral. No solo contribuye a la reducción de emisiones, sino que también redefine la forma en que las empresas gestionan sus rutas, entregas y tiempos de producción.
El desafío ahora no es únicamente aumentar el número de vehículos eléctricos en circulación, sino garantizar que puedan operar de manera eficiente, continua y rentable. En esa ecuación, la estandarización de cargadores y la adopción de carga rápida se convierten en pilares estructurales para el desarrollo del transporte eléctrico en el país.
La transición energética en el sector automotor ya está en marcha. La pregunta no es si las flotas comerciales migrarán hacia la electrificación, sino qué tan preparada estará la infraestructura para acompañar ese cambio.
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