MICHELIN: La presión correcta de las llantas sigue siendo clave para la seguridad en carretera durante temporadas de calor. Las altas temperaturas, los viajes largos y las condiciones cambiantes de las carreteras representan desafíos importantes para los conductores y para uno de los componentes más determinantes de la seguridad vehicular: las llantas.

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Expertos destacan la importancia de revisar periódicamente el inflado de las llantas para optimizar el desempeño del vehículo, reducir riesgos y prolongar su vida útil.
Aunque suelen pasar desapercibidas en las rutinas de mantenimiento, su estado y presión de inflado influyen directamente en el comportamiento del vehículo, la estabilidad, el consumo de combustible y la capacidad de respuesta ante situaciones imprevistas.
Durante las temporadas de calor, muchos conductores se preguntan si es necesario modificar la presión de las llantas debido al aumento de las temperaturas ambientales. Sin embargo, especialistas del sector explican que las recomendaciones establecidas por los fabricantes de vehículos ya contemplan las variaciones normales de temperatura y operación que se presentan durante la conducción cotidiana.
Por esta razón, mantener la presión recomendada por el fabricante continúa siendo una de las prácticas más importantes para garantizar una conducción segura y eficiente.
El papel de las llantas
Las llantas son el único punto de contacto entre el vehículo y la superficie de la vía. Su correcto funcionamiento resulta fundamental para garantizar una adecuada adherencia, estabilidad y capacidad de frenado.
Además, factores como la presión de inflado tienen un impacto directo en el desempeño general del vehículo. Una presión adecuada permite distribuir correctamente las cargas, optimizar el contacto con el pavimento y contribuir a una conducción más segura.
“Muchas personas asocian el mantenimiento de las llantas únicamente con el desgaste de la banda de rodamiento, pero la presión de inflado es igual de importante. Un nivel incorrecto puede afectar significativamente el comportamiento del vehículo y la seguridad de los ocupantes”, señalaron voceros de Michelin.
La influencia del calor
Las altas temperaturas generan una expansión natural del aire contenido dentro de las llantas, provocando incrementos normales en la presión interna durante la conducción.
Sin embargo, los expertos explican que este comportamiento forma parte del funcionamiento habitual del neumático y que las especificaciones establecidas por los fabricantes ya contemplan estas variaciones.
Por ello, la recomendación principal es realizar las mediciones cuando las llantas se encuentren frías, es decir, después de varias horas de reposo o antes de iniciar un recorrido prolongado.
“La revisión en frío permite obtener una medición más precisa y tomar decisiones adecuadas sobre el estado real de la presión. Esto ayuda a garantizar el desempeño previsto por el fabricante y evita ajustes innecesarios”, explicaron desde Michelin.

Los riesgos de una presión inadecuada
Mantener niveles incorrectos de presión puede generar consecuencias que van más allá de la comodidad durante la conducción.
Cuando una llanta opera con una presión inferior a la recomendada, aumenta la resistencia al rodamiento, lo que puede traducirse en un mayor consumo de combustible. Asimismo, se incrementa la temperatura interna del neumático y se acelera el desgaste irregular de la banda de rodamiento.
Adicionalmente, una presión insuficiente puede afectar la estabilidad y la capacidad de maniobra del vehículo, especialmente durante recorridos largos o situaciones de emergencia.
Por otro lado, una presión excesiva también puede generar inconvenientes importantes. Entre ellos se encuentran la reducción del área de contacto con el pavimento, una menor adherencia y un desgaste prematuro concentrado en la parte central de la llanta.
“Ni una presión baja ni una presión excesiva son convenientes. Lo importante es respetar siempre las recomendaciones del fabricante para garantizar el equilibrio entre seguridad, desempeño y durabilidad”, agregaron los expertos.
Mantenimiento preventivo
La revisión periódica de las llantas forma parte de las prácticas básicas de mantenimiento preventivo que todo conductor debería incorporar dentro de su rutina.
Además de verificar la presión, los especialistas recomiendan inspeccionar regularmente el desgaste de la banda de rodamiento, revisar posibles daños visibles y realizar alineaciones y balanceos cuando sea necesario.
Estas acciones no solo contribuyen a prolongar la vida útil de las llantas, sino que también ayudan a mejorar la seguridad vial y reducir costos asociados a reparaciones o reemplazos prematuros.
Una responsabilidad compartida
La seguridad en carretera depende de múltiples factores, entre ellos el estado mecánico del vehículo y la atención que los conductores prestan a sus componentes fundamentales.
“Las llantas desempeñan un papel decisivo en cada trayecto. Una revisión sencilla puede marcar la diferencia entre un viaje seguro y una situación de riesgo. Por eso insistimos en la importancia de adoptar hábitos preventivos que contribuyan a una movilidad más segura para todos”, concluyeron voceros de Michelin.
Mantener la presión adecuada de las llantas sigue siendo una de las acciones más simples y efectivas para optimizar el desempeño del vehículo, reducir riesgos en la vía y garantizar una experiencia de conducción más segura en cualquier época del año.
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