JMC impulsa la movilidad sostenible con soluciones eléctricas para la logística empresarial. La transición hacia la movilidad sostenible en Colombia ha dejado de ser una alternativa para convertirse en una necesidad estratégica.

JMC impulsa la movilidad sostenible con soluciones eléctricas para la logística empresarial

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JMC Un cambio estructural en el transporte comercial en Colombia

El aumento constante en los costos de los combustibles fósiles, sumado a las regulaciones ambientales y a la presión empresarial por reducir la huella de carbono, ha transformado la manera en que las compañías gestionan sus flotas de transporte.

En este contexto, los vehículos eléctricos de batería (BEV, por sus siglas en inglés) han ganado protagonismo en el sector logístico. La normativa vigente en el país respalda esta transición mediante incentivos económicos que incluyen la reducción del impuesto vehicular —con tarifas que pueden llegar a un máximo del 1%—, así como descuentos en la revisión técnico-mecánica y en el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT). Estas medidas contribuyen a disminuir significativamente el costo total de operación para las empresas.

A lo anterior se suman beneficios operativos como la exención de restricciones de circulación en algunas ciudades y el acceso a parqueaderos preferenciales, lo que mejora la eficiencia en la distribución urbana. Paralelamente, el país avanza en el fortalecimiento de la infraestructura de carga y en la creación de alianzas público-privadas, además de establecer metas de electrificación para flotas oficiales y sistemas de transporte. Todo ello configura un ecosistema cada vez más favorable para la adopción de tecnologías limpias en el transporte empresarial.

Tecnología y eficiencia: claves de la nueva logística

La evolución del sector logístico no solo responde a factores regulatorios, sino también a la necesidad de mejorar la eficiencia operativa. En este escenario, la tecnología se posiciona como el eje central para garantizar competitividad, especialmente en un mercado que exige reducir costos sin sacrificar rendimiento.

Frente a este panorama, JMC ha fortalecido su presencia en el segmento de vehículos eléctricos con soluciones diseñadas específicamente para las condiciones del territorio colombiano. Su enfoque combina potencia, resistencia y sostenibilidad, adaptándose a las exigencias de operaciones logísticas intensivas.

De acuerdo con Noel Ardila, gerente general de la marca en el país, la transición energética en el transporte comercial ya es una realidad tangible. “La transición hacia flotas comerciales sostenibles ya no es una meta lejana; es una realidad que estamos facilitando con vehículos robustos, capaces de soportar operaciones intensas con una reducción significativa en los costos de mantenimiento y energía”, afirmó.

CPR EV: un vehículo eléctrico para operaciones exigentes de JMC

Dentro de su portafolio, JMC presenta el CPR EV, un camión 100% eléctrico concebido para responder a las necesidades de la logística moderna, especialmente en entornos urbanos y de última milla. Este modelo incorpora una batería de 81,14 kWh de tecnología de iones de litio ferrofosfato, desarrollada por CATL®, que le permite ofrecer un equilibrio entre autonomía, durabilidad y desempeño.

El vehículo alcanza una potencia máxima de 120 kW (equivalente a 161 caballos de fuerza) y un torque de 102 kgm, características que le permiten enfrentar con solvencia topografías exigentes. A nivel estructural, cuenta con una capacidad de carga en chasis de 4.150 kilogramos y un peso bruto vehicular de 7.420 kilogramos, posicionándose como una alternativa eficiente para operaciones logísticas de alta demanda.

Seguridad, durabilidad y rentabilidad a largo plazo

El CPR EV también integra elementos de seguridad y tecnología orientados a optimizar la experiencia del conductor y la operación diaria. Dispone de frenos de disco en las cuatro ruedas, junto con sistemas ABS y EBD, que mejoran la estabilidad y el control durante el frenado. En el interior, incorpora una computadora a bordo de 3,5 pulgadas que permite monitorear en tiempo real variables clave como la autonomía y el estado de la batería.

Uno de los aspectos más relevantes del modelo es la durabilidad de su sistema energético. La batería está diseñada para soportar hasta 6.000 ciclos completos de carga y descarga, lo que representa una vida útil prolongada y una mayor previsibilidad en los costos operativos. Además, el vehículo cuenta con esquemas de garantía que refuerzan su valor como inversión: tres años o 100.000 kilómetros para el vehículo general, y cinco años o 200.000 kilómetros para el motor eléctrico y las baterías.

Hacia una logística de cero emisiones

La incorporación de vehículos eléctricos como el CPR EV refleja un cambio de paradigma en la gestión de la cadena de suministro en Colombia. Más allá de ser una solución de transporte, estos desarrollos representan plataformas integrales que combinan eficiencia técnica, sostenibilidad ambiental y rentabilidad económica.

En un entorno donde la reducción de emisiones se vuelve un objetivo prioritario, la movilidad eléctrica se consolida como un pilar fundamental para el futuro de la logística. La convergencia entre innovación tecnológica, incentivos regulatorios y compromiso empresarial marca el camino hacia un modelo de transporte más limpio, eficiente y alineado con las demandas de una economía sostenible.

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