Porsche celebra 75 años de competición con una exposición que conecta pasado y futuro. La competición forma parte del ADN de Porsche y ha sido uno de los principales motores de su evolución tecnológica y de su identidad como fabricante de vehículos deportivos.

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El Museo Porsche reúne 31 vehículos de distintas épocas y disciplinas para recorrer la evolución de Porsche Motorsport a través de tecnología, reglamentos, protagonistas y desafíos deportivos.
Para conmemorar 75 años de Porsche Motorsport, el Museo Porsche presenta la exposición especial “Raceborn – 75 años de Porsche Motorsport”, una muestra que recorre algunas de las etapas más representativas de la trayectoria deportiva de la compañía.
La exhibición permanecerá abierta hasta el 17 de enero de 2027 y reúne 31 vehículos, desde modelos históricos hasta ejemplares contemporáneos. Sin embargo, el recorrido no propone una cronología tradicional. En lugar de presentar los automóviles únicamente según su año de fabricación, la exposición los utiliza como punto de partida para explicar diferentes dimensiones del automovilismo.
“Porsche es automovilismo, y el automovilismo ha forjado la identidad de Porsche que tenemos hoy. Dedicamos esta exposición a ese legado y a nuestra misión de futuro, mostrando la esencia de esta parte tan especial de nuestro ADN”, afirma Achim Stejskal, Director de Museo y Patrimonio de Porsche.
Una historia contada desde seis perspectivas
La exposición adopta un nuevo concepto de diseño en el Museo Porsche. Una cinta roja recorre la arquitectura del edificio como si fuera una pista de carreras y conduce a los visitantes a través de seis áreas temáticas: categorías de competición, diversidad, innovaciones, hitos, personas y reglamentos.
Cada sección plantea una mirada diferente sobre la evolución del automovilismo y busca demostrar cómo elementos como las normativas deportivas han influido directamente en el desarrollo tecnológico de los vehículos.
“En la exposición, los visitantes se encuentran con 75 años de Porsche en competición desde perspectivas en constante evolución”, explica Tanja Schleicher, conservadora del Museo Porsche. “Nos alejamos deliberadamente de una cronología lineal y presentamos el automovilismo como una mentalidad que define la identidad, algo que inspira y conecta a las personas. Las piezas de la muestra se integran en un contexto más amplio: técnico, histórico, pero también sensorial y narrativo”.
El recorrido comienza con un prólogo y posteriormente presenta disciplinas como la Fórmula E, las carreras de prototipos y resistencia, las competencias de GT, los campeonatos monomarca y el automovilismo de base. Una pirámide explica la estructura de las diferentes categorías, mientras un glosario ayuda a los visitantes a comprender conceptos específicos del mundo de la competición.
De Le Mans a la electrificación
Uno de los puntos de partida de esta historia se encuentra en 1951, cuando Porsche consiguió su primera victoria internacional con un Porsche 356 SL en las 24 Horas de Le Mans. A partir de ese momento, la compañía desarrolló una trayectoria que abarcó circuitos, rallyes, subidas de montaña y carreras de resistencia.
El legado también incluye una estrategia de competición con equipos cliente, una fórmula que continúa siendo relevante para Porsche Motorsport y que permite a diferentes equipos competir con vehículos de la marca.
En la exposición, los modelos históricos establecen un diálogo con automóviles desarrollados para las categorías actuales. El 356 SL representa los primeros éxitos internacionales, mientras el Porsche 963 muestra la evolución de los prototipos y las carreras de resistencia. Por su parte, el monoplaza Porsche 99X Electric representa la incursión de la marca en la Fórmula E y la evolución de la competición frente a nuevas exigencias tecnológicas.
A estos vehículos se suman proyectos como el Cayman GT4 e-Performance, que permiten observar cómo las pistas también funcionan como laboratorios para explorar soluciones que podrían definir el futuro de la movilidad.
“Estos vehículos no representan la dicotomía entre pasado y futuro; cada uno ofrece su propia respuesta a las exigencias de su tiempo”, señala Schleicher.

Tecnología, reglamentos y experiencia
“Raceborn” también aborda la influencia de los reglamentos en la evolución de los vehículos de competición. Una instalación lenticular muestra cómo los cambios en las normas han condicionado el diseño y desarrollo de los automóviles, mientras diferentes recursos explican conceptos como el BoP o compensación de rendimiento.
Otro espacio audiovisual permite conocer el trabajo del Museo Porsche en la restauración de automóviles históricos y plantea el desafío de conservar la autenticidad técnica sin comprometer la preservación de las piezas.
La experiencia se extiende además al público infantil mediante “Raceborn Kids”, un programa que incorpora actividades, contenidos digitales y experiencias táctiles y sonoras para explicar conceptos de competición de manera participativa.
La propuesta también contempla charlas sobre automovilismo en alemán, con especialistas que abordan temas relacionados con vehículos históricos, Fórmula E y el trabajo detrás de las competencias.
Con “Raceborn”, Porsche convierte su historia deportiva en una experiencia que no solo recuerda sus victorias, sino que muestra cómo la competición ha funcionado durante décadas como espacio de innovación, aprendizaje y transformación tecnológica.
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